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Resumen de Historia de la Igesia Primitiva: El entorno judío

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Introducción

Vamos a ver:

  • a) Medio socio-cultural donde se desarrolló el cristianismo
  • b) Desafíos que la iglesia enfrentó mientras se forjaba.
  • c) Características del entorno que fomentó la receptividad del mensaje cristiano.

El cristianismo surgió como un movimiento de renovación itinerante de base rural, dentro del judaísmo de Palestina. Durante bastante tiempo se la vio como una secta dentro del judaísmo de Palestina. Es importante, por tanto, tomar en consideración esa relación judía-cristiana y ver en que pudo haber afectado para la recepción dentro del mundo romano.

El judaísmo y el Imperio Romano

                En el siglo I d. C. había una gran comunidad judía, "Diáspora", en el interior del Imperio Romano. Seis o siete millones de judíos dispersos a lo largo de todo el imperio, el diez y el doce por ciento de su población total.

                Las relaciones judíos-Imperio Romano fueron ambiguas. Se vieron las caras muchas veces debido a que ocupaban aspectos de la vida pública y su presencia numérica era importante.

                Como resultado de la ayuda dada a Julio César, habían obtenido privilegios:

  • a) Autonomía religiosa
  • b) Finanzas
  • c) Política y leyes en sus comunidades
  • d) Exentos del ejército y culto estatal

Estos privilegios eran únicos y muy valorados. Esto hizo posible que sobrevivieran y mantuvieran su identidad. El cristianismo, mientras que permaneció dentro del judaísmo, pudo compartir esos beneficios y fue visto como religión lícita para existir y realizar sus actividades.

Pero para el Pueblo, los judíos eran elementos antisociales por:

  • a) Su rechazo a las imágenes dentro de sus cultos
  • b) Su actitud hostil hacia los dioses tradicionales
  • c) Rehusaban integrarse en la vida civil
  • d) Tenían prácticas que suscitaban repugnancia

Esto llevaba a protestas y enfrentamientos serios, donde el estado tenía que intervenir a veces. La gente quería que se restringieran los derechos. Muchos emperadores expulsaban temporalmente a comunidades enteras. Los desacuerdos entre los cristianos y los judíos en diversos lugares no hacían nada para disipar la opinión de que ambos grupos eran inadaptados peligrosos que ponían en peligro el orden social.

 

Los judíos en Palestina

 

                Esta visión de los judíos como una amenaza política fue confirmada por la historia en Palestina. Los romanos la habían conquistado en el 63 a. C. por su importancia estratégica. Para que no se sintieran mal, los romanos fueron prudentes y dejaron ciertos privilegios a los judíos, sobre todo en el tema religioso, dejaron las libertades religiosas y que Jerusalén mantuviera un templo estatal bajo el gobierno del Sumo Sacerdote, poniendo el resto del reino bajo el control del Pro-pretor romano de Siria.

                Pero esto no puso final a la confusión política y dio luchas internas por el poder entre los líderes judíos. Los romanos ceden la totalidad del antiguo territorio a manos de Herodes el Grande en el año 37 - 4 a.C. El Pueblo lo acusa de enemigo en todos los sentidos y hay corrientes contra él. Dividen los territorios entre sus tres hijos. En el año 6 d.C. lo reúnen otra vez bajo el gobierno de un procurador romano.

                Este cambio supuso un cambio malo en lo social, político, económico y religioso. Entre los años 66 - 74 a.C. y 132 - 135 d.C. el sentimiento del pueblo se desbordó en revueltas que fueron aplastadas. Perecieron miles de judíos, el templo y la ciudad de Jerusalén. Entre los judíos de Palestina, surgieron varios grupos independientes en respuesta política y teológica a la dominación romana.

Saduceos

La élite adinerada gobernante del judaísmo. Controlaban el Sumo Sacerdote y gran parte del aparato del Templo. Tendían a ser conservadores en lo religioso. Leales a la Torah, pero inclinados a la laxitud en su observancia y resistieron la tendencia de añadir regulaciones nuevas y exhaustivas. Mantuvieron, por interés, buenas relaciones y colaboración con el Imperio, adaptándose a sus modos más fácilmente que todos.  

Se opusieron a las innovaciones teológicas como la resurrección y la inmortalidad y la visión apocalíptica del mundo: que ponía su esperanza en la intervención de Dios en el tiempo a través del Mesías a favor de los oprimidos cambiando el orden vigente. Fueron incapaces de aceptar las actividades y el mensaje de los cristianos, siendo y asumiendo el papel de los enemigos números uno de Jesús y sus seguidores. Era un partido pequeño con muy poco apoyo popular y no sobrevivieron la ruptura catastrófica de las instituciones judías de los siglos I y II.

Los Fariseos

La fuerza religiosa de más amplia influencia dentro del judaísmo. Su interés primario: la preserveración fiel  de la identidad del pueblo hacia el helenismo. Movimiento de renovación, animaban a una observancia estricta de la Ley. Construyeron una tradición de interpretación de la Torah, que mostraba cómo tenían que ser aplicados sus principios en cada aspecto de la vida diaria, crearon patrones para el culto familiar y la educación en la sinagoga como una forma de llevar sus enseñanzas a tantos laicos como fuera posible. Tuvieron alguna influencia política en el Sanedrín y se opusieron a colaborar con Roma. No querían una rebelión, dejaban la vindicación de Israel en las manos de Dios. Su esperanza se fundaba en la venida de un Mesías religioso que, a través de su perfecta enseñanza y su ejemplo, llevarían al arrepentimiento y a la perfecta observancia de la Ley. Aceptaron muchas enseñanzas escatológicas, la resurrección del cuerpo y en las recompensas y los castigos futuros.

                Tenían mucho en común con los cristianos y algunos respondieron de manera favorable a la santidad individual y corporativa que los cristianos decían era parte esencial de la identidad del Pueblo de Dios. También existían marcadas diferencias, poniendo objeciones a la buena disposición de Jesús para dejar de lado las demandas de la ley oral y tomaron como ofensa su rechazo a separarse de los recaudadores de impuestos y los pecadores.

Después de la destrucción del templo, los fariseos proporcionaron el único liderazgo viable para todo el mundo judío. A través de su contribución a la tradición erudita, la cual estableció el canon judío de la Escritura y codificó la masa de interpretaciones orales rabínicas de la Ley en la Mishna y en el Talmud, se convirtieron el la fuerza dominante. Como resultado, el judaísmo alcanzó una mayor unidad en la práctica y en la creencia y una menor voluntad de tener entre ellos ciertos grupos problemáticos como los cristianos. Los escritos reflejan la tensión, la cual llevaría inevitablemente a la separación entre la cristiandad y el judaísmo, y convertiría a los Fariseos en el blanco concreto de insultos y acusaciones en tal situación.

Los Celotes

Posición política más extrema, preparaban un levantamiento armado contra los romanos. Sesenta años acosando a las autoridades y animando a los judíos a no obedecerles. Consiguieron provocar rebeliones que provocaron a los romanos con consecuencias nefastas. Estaban inspirados en las formas militares de la enseñanza apocalíptica:

  • a) Esperaban un Mesías guerrero
  • b) Derrotar a los opresores
  • c) Restablecer el reino teocrático de David
  • d) Ser cabeza de las naciones

Trazaron una tradición de literatura martirial, dando significación teológica. Esta tradición aspiraba a mantener viva la esperanza profética, muy importante en la configuración de las actitudes cristianas hacia un estado romano cada vez más hostil. Los cristianos rechazarían el camino de la violencia y se negarían a participar en acciones militares o campañas políticas en contra de los romanos. Prefirieron seguir las enseñanzas de Jesús: el amor a los enemigos, buscando otras respuestas creativas ante la opresión y a trabajar por una visión racialmente inclusiva del Pueblo de Dios. Su separación con los Celotes en estos puntos haría que los cristianos perdieran gran parte de su apoyo popular entre los judíos, especialmente ante las crisis nacionales.

Los Esenios

Echaron mano de todas las respuestas anteriores para formar sus rasgos distintivos. Eligieron realizar su protesta desde una posición de separación total, en lo político y en la vida. Se veían como el único remanente fiel del verdadero Israel y los encargados de mantener la pureza del pueblo comprometido mediante el retiro a comunidades ascéticas aisladas y altamente disciplinadas. Trataban de preparase ética y espiritualmente para la venida del Reino de Dios y la futura redención de Israel. Querían alcanzar la "santidad perfecta" a través de una obediencia rigurosa  de la Ley (oral como escrita) y dedicación a su estudio, la pureza ritual y de sustituir por sus propias comidas sagradas, sacrificios y ritos de purificación y dedicación, las tradiciones sacerdotales corruptas asociadas con el culto del Templo. Los elementos de su vida común servían para reforzar su solidaridad como grupo y su identidad como un pueblo separado. Las propiedades eran puestas en común, animaban al celibato, obligaban a la obediencia ciega de las detalladas regulaciones que gobernaban todas las actividades diarias de la comunidad mediante una severa disciplina ejercida por una jerarquía de líderes firmemente estructurada. Desaconsejaban los contactos con el mundo, se les conoció por su rechazó a comprometerse en actividades militares, políticas o comerciales, por su rechazo a la esclavitud y por su negativa a realizar juramentos. Al principio no todos fueron pacifistas y muchos de sus escritos:

  • a) Esperaban la inminente venida de un Mesías que guiará a los Hijos de la Luz a la decisiva batalla contra los Hijos de la Oscuridad y entrar en la nueva era.
  • b) Muchos interpretaron las revueltas contra los romanos 66 - 70 como el comienzo escatológico, donde muchos murieron.

Muchos hablan de paralelismos con los cristianos primitivos, en sus valores comunitarios, niveles éticos y orientación escatológica. Posibles conexiones entre Jesús y el "Maestro de Justicia", pero no se ha podido establecer firmes relaciones. La obsesión esenias por los ritos y la rígida observancia de la Ley, no tendrían asiento, en la enseñanza cristiana sobre la gracia y la salvación por fe. La actitud negativa de los Esenios hacia el mundo exterior también choca con el deseo cristiano de transformar la vida diaria y de extender el evangelio a los pueblos.

 

La inmensa mayoría de los judíos no estaban asociados directamente con ningún grupo. Sin embargo, en el estado de ánimo de expectación escatológica que esperaba que Dios actuara de manera decisiva sobre el Pueblo a través de Su Elegido, una nueva era donde todos los propósitos de la Torah y las promesas se cumplieran, muchos se hubieran unido. Gran parte del mensaje cristiano hablaba de esas esperanzas y presentaba a Jesús como el Mesías ungido por Dios y el Rey. Para los que estaban excluidos por la incapacidad de alcanzar los niveles de obediencia a la Ley, el cristianismo ofrecía también esperanza. Describía el Reino de Dios como esperanza futura y modelo alternativo para las relaciones humanas y en relación con Dios que se estaba haciendo una realidad presente en la misión de Jesús y en la vida de una comunidad inclusiva.

En otras formas, el mensaje cristiano ofendía con la afirmación de que Jesús de Nazaret fuera el Prometido por Dios. Él  no reunía las aptitudes del status mesiánico. Muy pocos estaban dispuestos a aceptar que esos sufrimientos, del que habla Isaías, incluyeran la cruz. Tampoco reunía las pruebas del cumplimiento de la misión mesiánica. No había traído la liberación política del yugo romano ni había "restaurado el Reino de Israel". No había comenzado con él la nueva era.

Una ofensa mayor es la proclamación de Jesús como Señor. El título equivalía al nombre hebreo de Dios. El monoteísmo judío no podía soportarlo y reaccionó de forma dura contra los elementos de la encarnación de la doctrina cristiana, tales como el nacimiento virginal.

La práctica de la religión cristiana era la principal piedra de tropiezo. Para los judíos el abandono de todas las marcas de identidad distintivas del judaísmo y su extensión del evangelio sin condiciones a gentiles era una apostasía y separación del Pueblo de Dios. Esto provocó tal hostilidad entre las dos creencias que era difícil continuar viviendo como judíos practicantes y miembros de la sinagoga. Pronto llegó a ser claro para las autoridades judías que este nuevo grupo no era una expresión que pudiera permitirse de la diversidad judía, sino un tumor que amenazaba la seguridad de las comunidades y tenía que ser eliminada. La hostilidad se incremento con la reacción de los judíos de Palestina contra los judíos que se rebelaron contra los romanos 66-70 d.C. la actitud neutral de los cristianos ante la opresión romana fue interpretada como traición. Durante la última rebelión 132-135 d.C. Bar-Cohba ordenó eliminarlos.

Actitudes cristianas hacia el judaísmo

                Los primeros cristianos continuaron considerándose a sí mismos judíos. Su culto, vida en común, niveles éticos y comprensión teológica de Jesús y de su misión, estaba basado en el judaísmo. Pero hubo diferencias de opinión dentro de la Iglesia de cómo enfrentarse a sus raíces históricas y responder a la hostilidad de los judíos no cristianos.

  • 1) La mayoría, fueron como Pablo, trabajando con gentiles, alejándose de la insistencia sobre la obediencia a la Ley, continuaron lamentándose del comportamiento de Israel y esperaban su reincorporación a la Verdad.
  • 2) Otros, en el lado opuesto. Querían mantener una identificación más explícita. Se centraban en la misión de convertir al pueblo judío, seguían en Jerusalén con la conservadora tradición de liderazgo asociada con Santiago, en lo referente a sus principios morales, costumbres y tradiciones judías. Esta rama era la más influyente a la hora de determinar el carácter de la Iglesia, pero sus intentos de ganar al judaísmo fracasaron. Con la caída de Jerusalén y su refundación pagana, el punto central del cristianismo de orientación judía fue destruido y el liderazgo e la Iglesia pasó al mundo gentil. La cristiandad judía siguió existiendo al margen de la corriente principal de actividad de la Iglesia, nos han llegado pocas evidencias del desarrollo. Los escritores nos informan que estaba plagada de herejías y era acometida por las fuerzas del sectarismo judío. Había grupos como los ebionitas y otros absorbidos por el sincretismo gnóstico. Para el siglo IV se había acabado la cristiandad judía, incluso en Palestina, siendo reemplazada por la diversidad gentil.
  • 3) Hay otro extremo, abogaban por la total separación del cristianismo de sus raíces judías, pero la identificaron inmediatamente como herética. Para el siglo II hubo un nuevo tono, partiendo de las Escrituras, que los cristianos habían venido a suceder a los judíos como el pueblo elegido por Dios, tratando de atribuir el rechazo del evangelio por parte de los judíos a una obstinación inspirada por el demonio y a pura maldad, y muchos respondieron a la hostilidad de los judíos con un lenguaje prestado de los ferozmente polémicos ataques paganos contra el judaísmo. Contribuyéndose a crear la "calumnia de la sangre", que encendió acciones antisemitas. En ese momento, tales argumentos fueron vistos más bien como respuestas retóricas a una situación en la que la Iglesia se sentía bajo el riesgo de la persecución inspirada por la hostilidad judía y se veía obligada a competir con el judaísmo por los conversos.

La Influencia del judaísmo sobre la actividad misionera del cristianismo

                Aunque había hostilidad entre los dos grupos, el parecido seguía siendo cercano para confundir a los observadores paganos. En los primeros años la iglesia utilizo las conexiones para conseguir ventaja. Las dispersas comunidades de la Diáspora dieron importantes cabezas de playa dentro del mundo gentil y un refugio inicial a la sombra del cual crecer. Su red de sinagogas proporcionó una base de operaciones a través de sus propias actividades misioneras, los judíos ayudaron a preparar el terreno para la enseñanza cristiana de algunas formas importantes.

                El suministro de medios de comunicación religiosa

                Los judíos de la Diáspora habían comenzado ya el proceso de trasladas las categorías del pensamiento y de las ideas religiosas hebreas a unas categorías comprensibles en el mundo griego. El primer medio la Septuaginta (LXX), traducción al griego de las escrituras judías. Llegó a lectores de los intelectuales paganos. Cuando los cristianos fueron a comunicar su mensaje, se encontraron con una audiencia que ya estaba familiarizada con las escrituras judías y preparada para aceptar argumentos basados en el cumplimiento de las profecías judías.

                Sin embargo, había mucho en el texto confuso y desconcertante para los grecorromanos. La imagen antropomórfica y acientífica de Dios y de su intervención en los asuntos terrenales, las historias incoherentes y la legislación moral toscamente detallada era, todos, elementos que necesitaban una explicación.  Apareció abundante literatura de exposiciones bíblicas y apologéticas judías, entre los autores Filón de Alejandría y Josefo, que trataron de demostrar la fundamental compatibilidad de la enseñanza judías  con las mejores instituciones del mundo griego. Filón empleó la técnica literaria de la alegoría para dar un significado espiritual y filosóficamente racional a las toscas particularidades de gran parte de la enseñanza del Antiguo Testamento. Este tipo de aproximación a la interpretación bíblica no tuvo una gran influencia dentro del judaísmo, superada por la tradición rabínica. No obstante, ejerció una gran influencia entre el altamente helenizado entorno intelectual de Alejandría, y pensadores cristianos encontraron muchos modelos fértiles en la tradición de Filón, para el desarrollo de sus propias tradiciones teológicas, apologéticas y de interpretación bíblica.

                La creación de una audiencia preparada para la conversión

                Los judíos de la Diáspora fueron misioneros notables, inspirados por las enseñanzas proféticas que hablaban del llamamiento de Israel a llevar el conocimiento de Dios. Fueron los primeros en introducir el concepto de conversión a una fe exclusiva y monoteísta, dentro de un entorno religioso dominado por un politeísmo tolerante. En los primeros años del Imperio, un  número importante de personas exploraron en lo más profundo y llegaron a admirar la racionalidad de las creencias judías, la solemnidad ordenada de su culto y los elevados niveles éticos que caracterizaban su fuerte vida en común. Unos se convirtieron, pero este era un paso radical: el abandono de su entorno familiar y de su condición social a favor de una asociación con la fe nacionalista de un pueblo vencido. Incluía la circuncisión, el bautismo y la observancia de las estrictas leyes alimentarias judías. Muchos se contentaron con permanecer en la periferia, llamados "temerosos de Dios". Éstos podrían desarrollar las disciplinas morales y espirituales y compartir la enseñanza y el culto de la sinagoga, mientras mantenían su identidad romana. Para este último grupo, el cristianismo ofrecía una alternativa atractiva porque, mientras retenía todos los impresionantes rasgos del judaísmo, no exigía a sus convertidos gentiles obedecer la Ley de Moisés o adoptar una identidad étnica y política diferente como un requisito previo a la plena membresía. Las sinagogas fueron las bases más fértiles de reclutamiento para los evangelizadores cristianos.

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